Bernt Aasen dijo que se calcula que en la región 6 millones de niños y niñas sufren abusos graves, incluyendo el abandono. Explicó que en América Latina, la región más violenta del mundo, el castigo corporal sigue siendo una práctica común en algunas familias y que menos de cuatro países lo penalizan.
“Creemos que esta situación es inaceptable y por eso el capitulo latinoamericano de UNICEF y del Movimiento Mundial por la Infancia está uniendo esfuerzos para la difusión de estas recomendaciones, la identificación de retos, progresos y buenas prácticas en su aplicación”, exclamó.
“Es un reto para todos los países, no hay país perfecto en esta materia"
Aasen ofreció estas declaraciones en el Encuentro Centroamericano y del Caribe de seguimiento al estudio de las Naciones Unidas “Violencia contra niños, niñas y adolescentes”, que se celebra en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex).
“Es un reto para todos los países, no hay país perfecto en esta materia. Pero hay prometedoras iniciativas que nos ayudan a luchar contra este fenómeno. Pero tenemos que reconocer que no es suficiente lo que hicimos hasta ahora”, analizó.
A su entender, a pesar de los esfuerzos, la violencia sigue siendo un tremendo reto y muchas veces es perpetrada por las personas que están cerca del niño, como la familia y las instituciones de acogida.
“Este encuentro representa una oportunidad para identificar las buenas prácticas y para reflexionar sobre los múltiples desafíos para garantizar a los niños, niñas y adolescentes un ambiente de confianza, sin riesgo”, dijo.
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