El descubrimiento, con participación española y llevado a cabo en rocas de la localidad de Emu Bay Shale, en Isla Canguro (Australia), aparece publicado en el último número de la revista Nature y demuestra, según sus autores, que algunos de los primeros animales adquirieron rápidamente una visión muy desarrollada, lo que no era conocido.
La Tierra tiene 4.500 millones de años y en los primeros 4.000 millones la vida existente era unicelular (principalmente bacterias).
Además, otras de las cualidades de estos ojos -los más antiguos del mundo de esta complejidad- es que poseían una zona con las lentes más grande, lo que le confería una mayor capacidad de visión en ambientes de poca luminosidad.
"Este ojo fósil corresponde a un artrópodo activo, probablemente cazador, y es mucho más complejo que ningún otro órgano visual conocido del Cámbrico temprano", remachó García-Bellido.
La visión es un arma muy poderosa, recordó este investigador, quien dijo que este descubrimiento demuestra el nivel de complejidad al que habían llegado los ojos de los artrópodos en tan poco tiempo después de la "explosión" de biodiversidad.
Los ojos se encontraron separados del resto del cuerpo, pero posiblemente correspondían a una criatura marina grande y activa, similar a una langosta, relató el investigador del CSIC.
Se trata de ojos compuestos -que tienen varias lentes- "del tipo encontrado hoy en día en insectos y crustáceos".
Los paleontólogos desconocen el tipo de artrópodo al que pertenecieron y descartan, por sus características complejas de visión, que los ojos pudieran corresponder a la mayoría de artrópodos típicos de esa zona, por lo que se trata de una especie inédita.
Hasta ahora, la comunidad científica conocía los ojos mineralizados de los trilobites, un tipo de artrópodo.
Éstos, menos sofisticados que lo hallado ahora, tenían entre 80 y 100 lentes.
El descubrimiento, relató García-Bellido, se produjo un poco por casualidad.
Primero encontraron en una zona muy pequeña muchas lentes, pero no los ojos, las fotografiaron y examinaron y un año después (2008), en la siguiente campaña de excavación, acudieron al yacimiento con "el elemento de búsqueda en la cabeza", detalló este científico, que tuvo "la suerte" de encontrar el primer ojo completo.
Las excavaciones en Emu Bay Shale comenzaron en 2007 y desde entonces este equipo ha obtenido más de 5.000 ejemplares de unas 50 especies marinas distintas, muchas aún sin describir.
Entre los fósiles que han visto la luz hay varios tipos de artrópodos no emparentados con ningún grupo actual, numerosos gusanos marinos, algas y esponjas.
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